4 de marzo de 2009

No lo sé


Inspirados en el remake norteamericano que el propio Michael Haneke realizó de su película “Funny Games”, nos situamos en el carnaval de 2009 vestidos como los dos pijos golfistas de la película. De un blanco impoluto, palo de golf en mano, nos disponíamos a pasar la noche del sábado en la ciudad habitual. El traje de niño de papa, psicópata y aficionado al golf permitía moverte por la noche sin despertar demasiadas miradas. De hecho, fueron pocos quienes reconocieron el origen de dicho disfraz, aunque algunos hubo. Supongo que, de no haber sido por los palos de golf y los guantes blancos, la mayoría pensaría que no íbamos disfrazados o que, a lo sumo, nos habíamos embriagado de cierto aire ibicenco para aquella noche.
Todo empezó muy bien. Buena música y buena compañía de la mano de un amigo que pinchaba en el Noize. Pero lo que parecía una tranquila y divertida velada nocturna se tornó en mal sueño cuando cambiamos de local. Como en la película, un desconocido, algo conocido, se acercó hasta nosotros: -Hola, tu eres Raúl, ¿no? Esa sencilla frase, rica en significados, fue el preludio de un episodio desagradable que, dicho sea de paso, no hubiese sido tal si desde el principio hubiese pronunciado un simple no. Como mi adorada Nothomb dice: “nada resulta menos amable que crear falsas esperanzas. La ambigüedad es la fuente del dolor”. Y así fue, la buena educación no siempre es antesala de una buena conversación o premonición de un encuentro agradable. En ocasiones es mejor parecer seco y ser cortante, que mostrar la ambigüedad de quién no quiere ser mal educado, porque nunca sabes dónde aparecerá tu acosador, tu singular psicópata. Así pues, de una extraña manera, la película de Haneke se volvió real y, por alguna extraña vuelta del destino, los disfrazados acosadores de la película se convirtieron en acosados.
Por desgracia, la psicopatía no es una rareza. Psicópatas son los que tratan de imponer su opinión, los que tratan de vender su opción de vida como correcta, los que te juzgan porque esperas algo distinto a lo que ellos tienen, los que presumen de estilo de vida, los que tratan de dar lecciones morales, los que quieren ser escuchados pero nunca te escuchan, los que juzgan pero no permiten ser juzgados, los que no entienden que un deseo es más violento cuando ignoras qué lo motiva, y lo más importante, los que nunca saben decir “no lo sé”, y presumen de tener respuestas para todo.
Hoy, psicópata mío, voy a hacerte feliz, no seré ambiguo, voy a decirte que no. No sé lo que quiero, no he descubierto mi camino y, aunque te pese, eso es bueno.

5 comentarios:

La Petra de Cuenca dijo...

No sé si en todos los lugares ocurrirá lo mismo o en esta ciudad nos han tocado todos los psicópatas.
Ya que siempre tienes que conocer a alguien que se atreve a darte lecciones de como tienes que hacer las cosas.
Al final te das cuenta que son los que más tienen porque callar.Que pena que no sepan decir "no lo sé".

Muchos besos.

Cristina dijo...

Quizá no podamos hablar tanto de psicópatas, sino de personas sin habilidades sociales que no entienden otra forma de relacionarse que la de avasallar, molestar o comportarse agresivamente buscando una atención que se acaba convirtiendo en puro rechazo. Pero claro, no es nuestro deber andar comprendiendo, tolerando y permitiendo, y menos una noche que pretende ser de mero disfrute, ese es un problema que debe resolver él mismo. Así que, ante esos extralimitados: asertividad. Un NO a tiempo es mejor que mil justificaciones, además ya sabes que quién no saber comprender una mirada tampoco entenderá una larga explicación.
Besos y abrazos.

Anónimo dijo...

Porqué no dejaste que esos palos de golf cumplieran con su cometido??
MIGUEL.-

Jesús dijo...

Voy a poner un toque frívolo, ¿has escuchado la canción de Sabina (que se que no es santo de tu devoción) "Pasandolo bien"? Pues eso, parafraseando la canción "pasando de críticos, pasando de místicos, pasandolo bien..."

Raúl dijo...

Al final arremetí con el psicológico palo de golf de la indiferencia. Gracias a todos por seguir por aquí