31 de diciembre de 2013

Doce


En un pequeño bol con dibujos infantiles coloca doce uvas, una por cada paisaje evocado del año que llega a su fin. Coge del frigorífico una botella de champagne que guardaba para una ocasión especial. Dirige sus pasos hacia el comedor en el que se oye el ruido que produce el televisor. Las imágenes muestran una plaza llena de gente que canta y baila agarrando botellas de alcohol mientras una presentara rubia acompañada de dos cocineros famosos tratan de hacerse oír por encima del griterío de aquella masa informe. Las tres figuras parecen, a cara vista, salidas de un anuncio de Signal. No sabe si se estará volviendo un cínico pero piensa que, a cara oculta, todo será un poco distinto. Siente envidia de la gente que hay en la plaza. Le hubiera gustado ir pero le agobian las multitudes y en el último momento siempre lo pospone para el próximo año.

Una vez más se encuentra frente al televisor esperando las campanadas. Este año es distinto a aquellos en los que todo era más fácil. Esta noche nadie parece acomodarse a sus pasos. Quedan cinco minutos para la media noche. En la puerta de entrada suena el timbre. Dirige sus pasos hacia allí volviendo la vista hacia el televisor como temiendo perderse algo. Creí que ya no llegabais -le dice a las figuras que se encuentran tras la puerta. No nos lo podíamos perder –le responden. En el salón toman asiento, recogen sus uvas, hacen bromas sobre sus recipientes y esperan la primera campanada. Al final, medita, va a ser verdad eso de que  los chulos pasan pero los amigos quedan. Sonríe viendo como luchan contra el reloj para comerse todas las uvas. Mientras él hace lo mismo piensa que el próximo año seguirá intentándolo, intentará encontrar lo bueno.
                                                                         

Feliz 2014

30 de diciembre de 2013

Cinco libros para recordar 2013


Escribe Richard Ford en Canadá que “la vida se nos da vacía. Tenemos que inventar la parte feliz”.  En mi parte feliz se encuentran los libros que leo, las historias que puedo conocer fruto de la imaginación de sus autores. Este año 2013 que por fin termina, también ha estado cargado de libros. No ha sido un buen año, tampoco en muchas de las elecciones que he realizado, porque los libros al igual que la gente nunca hacen lo que esperas que hagan, a veces decepcionan y otras te quedarías a vivir en ellos. No me acerco a los libros sólo como a ese objeto que me permite huir de la realidad mientras leo, a veces también como un aprendizaje, una posibilidad de conocer otros puntos de vista sobre temas que me preocupan o despiertan mi curiosidad. Cinco de los libros que he leído han quedado en mi recuerdo por lo que entiendo que algo han tenido o tuvieron que significar cuando los leí. Aquí va mi humilde listado por si sirve de recomendación para algunos y también como punto de partida para un rato de conversación.





Una semana en la nieve de Emmanuel Carrère. Publicada en España en 1996, aunque descubierta por durante este 2013, ha supuesto la primera novela que he leído de Carrère. ¿Qué nos cuenta? Pues un capítulo en la vida de Nicolás que con 8 años viaja con su padre para reunirse con sus compañeros y pasar una semana en la nieve. El relato tiene tintes de viaje iniciático ya que Nicolás comenzará a darse cuenta de que el mundo de los adultos es muy distinto al que él construyó en su infancia. El libro nos descubre las relaciones de Nicolás con su padre, con sus compañeros, con su  monitor, muchas de ellas traumáticas y que se complican cuando les llega la noticia de que en el pueblo cercano ha sido asesinado un niño. ¿Quién es el asesino? A su resolución juega el autor mientras nos describe como Nicolás se ve afectado por todos los acontecimientos que le rodean.


Joyland de Stephen King (2013). Aunque la historia contiene un fantasma no es un relato al uso de Stephen King. Éste ha suavizado los fenómenos paranormales a favor del relato de un adolescente camino de convertirse en adulto. King describe el viaje particular de este joven que comienza a asumir el rumbo de su vida y las relaciones que va tejiendo durante un año de trabajo en el parque de atracciones Joyland. Una historia aderezada por el misterio de una muerte acontecida años atrás en ese mismo parque. Bellamente escrita, la novela de Stephen King te deja un regusto especial a tardes de verano, a nuestros primeros trabajos y a ese amor que todos creímos que era único e irrepetible.



 La habitación oscura de Isaac Rosa (2013).   A mi modo de ver uno de los narradores más interesantes del panorama literario español actual por sus retratos psicológicos y sociológicos de la población española. En esta ocasión nos presenta una novela con una atmosfera asfixiante ya que la mayor parte de la acción se sitúa en una habitación cuyos usuarios han privado de luz, primero para ofrecer anonimato a determinadas prácticas sexuales y que, después, se convierte en el refugio de toda una generación ante la actual crisis económica y social. En la primera parte, Rosa describe con un tremendo realismo las ideas, sentimientos y conductas de toda una generación de españoles que creyeron que la sociedad del bienestar estaba asegurada. Después la novela va tomando matices de trama policiaca en la actual era de las tecnologías de la información donde algunos de sus protagonistas tratan de luchar contra quienes atentan contra el estado del bienestar a través del robo de información personal en entornos cibernéticos. Aunque la resolución está construida de una forma más débil que su arranque creo que es una de las propuestas españolas más arriesgadas y sólidas de 2013.


Te llevaré conmigo de Niccolò Ammaniti (2004). Anagrama ha reeditado este año la traducción al castellano de esta novela italiana que yo puede recuperar en la edición inicial de Mondadori. Al término de esta novela terminé un ciclo de mi vida y aunque no pasé por el mismo final que uno de sus protagonistas sí que encontré algún que otro paralelismo. Debo decir que Niccoló Ammaniti es actualmente mi autor favorito. Era la novela que me restaba por leer de todas las que se han publicado en castellano y la casualidad me llevó a poner en último lugar su novela más romántica. Un puzle de historias donde todos sus protagonistas a traviesa algún tipo de relación amorosa o de índole romántica. No es, en mi opinión, la mejor de sus novelas y eso que es difícil encuadrar a Ammaniti en un género determinado ya que tiene auténticos dramas (No tengo miedo, Como dios manda, Tu y yo) y comedias alocadas (Que empiece la fiesta, Branquias). Es cierto que en todas introduce situaciones absurdas y cómicas pero sobre ellas siempre sobrevuela el drama de personajes desahuciados y excluidos de la sociedad, a través de los que nos habla del amor, del compromiso, la lealtad. Un placer vamos.



Canadá de Richard Ford (2012). Publicada por Anagrama en 2013 el relato de Richard Ford que yo utilizo para encabezar esta entrada ha recibido tantos elogios y buenas críticas que resulta difícil aportar algo original. Ford adopta la voz de un adolescente americano para hablarnos de cómo determinados hechos fuerzan el paso de la adolescencia a la edad adulta, el abandono de la protección que debería suponer la infancia para afrontar, nuevamente, que el mundo de los adultos es desilusionante en muchas ocasiones. Creo que, cometiendo un delito, este libro podría resumirse con una frase que antes he hecho mía y es que la gente nunca hace lo que esperas que hagan. Canadá merece ser leída simplemente por lo delicadamente que está escrita y por como el joven Dell (su voz y su protagonista) relata su toma de conciencia de que “pensándolo bien”, sus padres se convirtieron en unos atracadores de bancos y eso dio un giro completo a su vida. Interesante también la idea de que por mucho que intento olvidar nuestro pasado, existen hechos en él que marcan el devenir del futuro y esos hechos, sin ser determinantes, dicen cosas de nosotros.


Vaya, ahora me doy cuenta de que todos los libros que aquí os pongo tienen algo de viaje iniciático. Tendré que hacérmelo mirar. Entre tanto, feliz año nuevo a todas y todos. 

26 de diciembre de 2013

Repasar x Repasar



Buenas noches amigos de las ondas. Una vez más nos disponemos a compartir este espacio radiofónico con vosotros nuestros oyentes, seáis quienes seáis, trabajadores nocturnos, insomnes y tarados, todo hay que decirlo. Soy Mariló Pachecho y esto es repasar por repasar. Demos paso, si les parece, a la primera llamada.

- Buenas noches, ¿quién llama?
- Hola Mariló, soy Paco de Belinchón. 
- ¿Qué quieres contarnos Paco de Belinchón?
- Mariló antes de nada quería felicitarte por tu programa. Nos hace una gran compañía. 
- Gracias a ti Paco por escucharnos todas las noches.
- Todas las noches no puedo Mariló pero alguna que otra si que lo intento.
- Abreviando Paco de Belinchón, ¿cuál es tu problema?
- Pues mira Mariló, mi problema es que estoy en un comienzo.
- ¿Un comienzo? ¿qué quieres decir?
- Pues que me ha pasado algo y ahora estoy en la meta de salida, lo que viene siendo un nuevo comienzo. ¿Entiende lo que le quiero decir?
- Llámame de tu Paco de Belinchón, estamos entre amigos. 
- En realidad no lo estamos, pero lo haré.
- Vale Paco, ¿qué te ocurrió? 
- Eso no te lo puedo decir, no hay confianza, pero querría algún consejo sobre qué debo hacer con mi comienzo. 
- Sin saber lo que ha ocurrido Paco es difícil darle algún consejo aunque tirando del refranero popular podría decirle que no hay mal que cien años dure. 
- Eso ya lo sé Mariló pero no sé por donde comenzar. 
- Por el principio Paco por el principio. 
- ¿Entonces tu crees que debo volver al pasado Mariló, al principio?
- A veces nos suceden cosas lamentables Paco y no podemos hacer nada para remediarlo.
- Pero yo no he preguntado eso Mariló.
- Paco, los acontecimientos que te cambian la vida pueden no parecer lo que son.
- Pero qué dices Mariló, eso es de Richard Ford.
- Mira Paco, como no me dices qué te pasa te estoy soltando obviedades y frases del último libro que estoy leyendo. 
- Ay Mariló, yo no quería este comienzo.
- Mira Paco dejémonos de tonterías. No siempre podemos elegir nuestros comienzos así que jódete y haz lo que puedas con él. Es un inicio, nada más. Es parte de la aventura. Haz lo que te apetezca, regresa al pasado, viaja al futuro, quema el presente. Estarás bien. Gracias por tu llamada. Ahora un poquito de publicidad y seguimos con las llamadas de nuestros oyentes. 

Mientras la música que da paso a la publicidad suena, Mariló Pachecho creyendo que ya no está en el aire suelta: "qué gente más tonta, bastante tengo y con mi vida como para dar consejos a otros. Anda y tira por ahí. ¡Nacho!, por favor, selecciona un poco más las llamadas que estoy hasta ahí mismo de tanto tarado". 

24 de diciembre de 2013

Hablemos de actitudes y contradicciones



Imaginad que un amigo, un familiar o un desconocido nos dice “la navidad es mi época favorita del año”. Con esta afirmación está mostrando una actitud. Es decir, su grado de favorabilidad o desfavorabilidad ante un objeto social (puede ser una idea abstracta, una persona, un grupo de personas o algo más concreto como una figura o un cuadro). La expresión de las actitudes, por tanto, muestran nuestras creencias y también nuestros gustos. Se encuentran compuestas por tres elementos: 1) el cognitivo, relativo a las ideas sobre el objeto social (“la navidad es una época entrañable”), 2) el afectivo, relacionado con los sentimientos que nos despierta algo (“la navidad me hace feliz”) y 3) el elemento conductual (“durante la navidad canto villancicos, trato de hacer feliz a otros, decoro mi casa con adornos navideños”).

Durante mucho tiempo se pensó que existía consistencia entre los tres elementos de manera que las ideas positivas irían acompañadas de sentimientos positivos y conductas en línea con las ideas y los sentimientos despertados por el objeto de actitud. De esta manera cada uno de nosotros alcanzaría lo que se denomina coherencia actitudinal. La idea era que las personas no podemos vivir en la contradicción entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos. Pero como ya todos sabéis, podemos vivir perfectamente en la contradicción, de hecho, muchas veces nuestra conducta contradice nuestros pensamientos. Tranquilos, es algo normal. Los propios objetos sociales son ambiguos, por ejemplo, tener una buena formación ya no asegura un buen trabajo o un buen nivel económico.

Por lo general, experimentamos contradicciones que no tienen ninguna repercusión en nuestra vida. Podemos pensar que el sushi es una comida saludable y muy proteica (cognición), pero darnos asco (afectivo) y, por este motivo, no comerlo (conductual). No obstante, en otras ocasiones experimentamos cierto malestar como consecuencia de nuestras contradicciones. Podemos creer en valores como los de la igualdad, la equidad, la protección social pero no hacer nada a nivel individual para que se consigan. Es cierto que el malestar psicológico experimentado dependerá de cómo somos cada uno de nosotros, pero en el caso de sentir esto que se llama disonancia cognitiva (malestar derivado de la contradicción entre nuestras ideas y nuestra conducta) tenderemos a generar nuevas actitudes que justifiquen nuestra conducta actual, por ejemplo, “a nivel individual no podemos hacer nada, deben ser los políticos quienes realicen cambios en esa dirección”.  Y así con todo, con nuestras compras, con nuestras relaciones, etc., somos seres en constante contradicción y hemos aprendido a vivir muy bien en ella. Sólo tenéis que encender la tele y ver noticias recientes porque no creo que todas las diputadas del partido en el gobierno estén de acuerdo, por ejemplo, con la actual reforma de la ley del aborto y, sin embargo, es probable que voten a favor. 

21 de diciembre de 2013

Mis 10 películas preferidas de 2013


Llega el fin de año y la gente se lanza a hacer valoraciones sobre el año que termina o hace listas con los mejores momentos o con las fotos que más éxito han tenido en Instagram. La verdad es que mi año ha tenido de todo. Una primera mitad que recordaré con cariño y una segunda parte que atesora más bien recuerdos negativos. Sin embargo, no es este el lugar para lamentarme. Cada uno llevamos penas y alegrías en nuestra mochila personal. Lo que quiero mostraros hoy son diez de las películas que he visto este año. Una pequeña lista que os recomiendo, lógicamente marcada por mis gustos personales, para esos días en que uno quiere disfrutar de una buena historia, reflexionar o disfrutar de un momento de entretenimiento y distracción. Su orden es aleatorio, no indica ningún tipo ranking, cada una tuvo su espacio y me proporcionaron momentos especiales a lo largo del año. 


1. Las ventajas de ser un marginado. Porque me encantan las películas de instituto y porque fue de las películas que más disfruté comentando después. Guardo recuerdos de sus diálogos pero, sobre todo, del momento en que la vi. En esa parte del año en que todo parecía ir bien y en que uno pensaba como sus protagonistas: "somos infinitos". 


2. El Gran Gatsby. Porque obtuvo malísimas críticas y, sin embargo, a mi me encantó. Ya conocía la historia porque leí el relato de F. Scott Fitzgerald y me pareció una adaptación arriesgada pero interesante. La música, últimamente escuchada en las promos de "El tiempo entre costuras", fue una de las cosas más atrayentes de la película (algo que también se criticó muchísimo). 


3. La caza. Ejemplo de cómo incluso en las sociedades más avanzadas y con mayor bienestar social (Dinamarca) la presunción de inocencia es muy frágil. Me quedó con el día en que la volví a ver con mis alumnos y, después, tuvimos la discusión más rica de cuantas hemos tenido en clase.


4. La cocinera del presidente. Porque es una película sencilla con una historia entrañable y habla de cocina. Tengo que decir que me relaja ver cómo otros cocinan, sobre todo si le ponen ilusión. También guardo para mí el momento en qué la vi, un día muy feliz. 



5. Paranorman (en España El alucinante mundo de Norman). Por su historia y porque la animación es estupenda. Creo que es digna de un museo de arte. Demuestra que las películas de animación son grandes películas. No os la perdáis. Por cierto, me la han regalado estas Navidades y la guardo como un tesoro. 



6. The Conjuring (Expediente Warren). Porque es y será una de las mejores películas de terror de todos los tiempos (sí, tal cual, exagerando y con mayúsculas). La historia nos sonará a todos los aficionados a este tipo de cine pero está tan bien contada e interpretada que merece un lugar en nuestra estantería. También porque tiene muy buenos sustos. La vi solo y sufrí un poco pero disfruté como un niño. 


7. Un asunto real. La primera película que pusieron en la actual temporada del cineclub. La vi en danés pero su historia me absorvió como pocas. Un trozo muy importante de la historia de Dinamarca donde se asentaron las bases para la sociedad del bienestar en que se ha convertido actualmente. Un reparto increíble y unas interpretaciones a la altura de este pedazo de historia. 


8. Monstruos university. Porque Pixar no decepciona (de momento) ni en sus segundas partes. Para mi es mejor que la primera y me encantaría vivir en el mundo universitario que refleja. No sé si los niños la disfrutaran pero yo lo hice enormemente


9. La mejor oferta. Aclamada por la crítica esta película reúne todo los ingredientes para hacer disfrutar a cualquiera: una buena historia, intriga, amor, buenos actores y un desarrollo redondo. El final es terrible para su protagonista y yo, la verdad, no me lo esperaba. El amor es malo, solo os digo eso. 


10. El consejero. Porque solo por ver a todos esos actores juntos merece la pena. Porque raptaría a Fassbender y porque Cameron Díaz demuestra que es una actoraza (menuda bicharraca en este papel). Tenéis que verla porque, aunque a veces el rollo filosófico es algo impostado, tiene mucha miga y muchas sorpresas de guión. Para los que tenéis duda, la Cruz y el Bardem están muy bien. 

Y esto es todo. El próximo año más y mejor cine. Os espero si queréis acompañarme ¿Cuáles han sido vuestras favoritas?

19 de diciembre de 2013

Navidad


Siente el frío de la pistola cuando introduce su mano en el bolsillo de la chaqueta. Está algo depresivo ante la proximidad de la Navidad. No entiende por qué con la que está cayendo todo el mundo sigue con su intención de trasmitir alegría y buen rollo. Le cuesta digerir la obligación social de ser feliz durante estas fechas y quiere eliminar el virus del espíritu navideño. Cree que para provocar algún tipo de impacto lo mejor es eliminar uno de los iconos navideños. Saca la pistola cuando el niño que estaba en su regazo se aleja, la acerca a su sien y dispara. El rojo de su sangre colorea la pálida cara del próximo niño que iba a entregarle su carta. 


17 de diciembre de 2013

100 mitos de la ciencia


Hablando de mitos, os recomiendo el libro de Daniel Closa i Auset donde se recogen y desvelan 100 mitos de la ciencia relacionados con nuestro cuerpo, las enfermedades, la comida, la evolución, la Tierra, el espacio, los científicos o la historia. Narrado de forma muy amena y didáctica, Closa nos desvela que con la luna llena no nacen más niños, que el resfriado no lo causa el frío, que las hamburguesas no son tan malas para la salud, los gatos no siempre caen de pie, que la muela del juicio también estará en futuras generaciones, y que si todos los niños saltaran a la vez no alterarían la rotación de la Tierra. Cada mito es desvelado en dos páginas y en 230 páginas podremos abandonar muchas de las creencias erróneas que se nos han trasmitido y que nosotros hemos seguido transmitiendo sin preocuparnos por la veracidad de dicho argumento. 

Y para despedirme, por el momento, os desvelo otra falsa creencia que se oye mucho durante estos meses de frío y que no se recoge en el libro de Closa aunque entiendo que no constituye un mito como tal. Supongo que alguna vez habréis escuchado aquello de "se me han quedado los pies helados y ya tengo frío en todo el cuerpo". Para entender por qué erramos cuando lo decimos debemos conocer que el calor de nuestro cuerpo sirve para proteger nuestros órganos y, claro está, para su correcto funcionamiento. De este modo cuando sentimos frío, nuestro cuerpo redistribuye el calor hacia los órganos que más lo necesitan (piensa en tu corazón o en tus pulmones) y es entonces cuando nuestras extremidades empiezan a quedarse frías ya que necesitan de una menor fuente de calor para su funcionamiento. Por este motivo, el proceso es el contrario al que se piensa normalmente. Primero nuestro cuerpo siente frío y después los pies se nos quedan fríos porque el calor se está redistribuyendo. A leer amigas y amigos. 

14 de diciembre de 2013

El psicópata


La acción se sitúa en el lugar que vosotros queráis, pero en ese lugar de vuestra imaginación se encuentran dos amigas charlando.

Amiga A: ¿cómo puedes decir eso de él? ... no ha matado a nadie.
Amiga B: no me atrevo a dar un diagnóstico tajante pero no es necesario haber matado a nadie para serlo o para tener rasgos.
Amiga A: no sé chica, me resulta difícil creerte. Es una persona encantadora, a todo el mundo cae bien, es muy sociable y nada raro, no como aquel otro novio que tuvo hace años que al final resultó ser gay.
Amiga B: precisamente, siempre tienen muy buena imagen social porque son muy hábiles. El problema aquí es que, para ti, si no ha matado a 20 tías y se ha hecho un abrigo con la piel no puede serlo.
Amiga A: hombre esa es la idea que tiene todo el mundo porque nos lo ha enseñado la tele y el cine.
Amiga B: pero ese es el extremo de este tipo de personalidad porque también podría serlo quien malmete en sus relaciones y disfruta viendo como sus amigos o conocidos empiezan a llevarse mal.
Amiga A: no sé tía, tu eres la que sabes. Pero es que él está tan bueno y es tan atento. Ella lo vio primero pero si lo hubiera visto yo me tiro al cuello.
Amiga B:  pero es que él no hubiera ido a por ti.
Amiga A: joder tía, como te pasas. Yo estoy muy buena.
Amiga B: no es eso. Tu tienes más carácter, no eres dócil y es más complicado manipularte.
Amiga A: ahí tengo que darte la razón. Ella es maja pero es pavísima.
Amiga B: digamos que no tiene muchas estrategias de afrontamiento y siempre se ha enganchado rápidamente de cualquier tío.
Amiga A: pues lo mismo que yo he dicho. Pero no sé si entiendo lo de él.
Amiga B: veamos ... te lo explico otra vez ... es gente que tiene buenas habilidades cognitivas para captar las necesidades de los otros pero utilizan esta información para manipularlas y sacar algún tipo de beneficio. Son buenos socialmente y su comportamiento se adapta al contexto en el que estén por eso pasan inadvertidos. Sin embargo, son personas con escasos sentimientos de culpa y empatía hacia el sufrimiento ajeno, experimentan orgullo e indiferencia hacia los demás, y se mueven por beneficios personales y de reputación social. Cosifican al otro, le quitan sus atributos como persona y entonces hacen con él lo que quieren.
Amiga A: ay qué lío chica ... ¿hay muchos?
Amiga B: asesinos en serie no tantos, de los otros sí.
Amiga A: y entonces, ¿qué quería de ella?
Amiga B: yo creo que coleccionarla.
Amiga A: no sé si te entiendo, pero es muy fuerte.
Amiga B: ya te lo decía yo.

12 de diciembre de 2013

El fenómeno Lara

Viendo que entre las entradas recientes una de las más leídas ha sido "Princesas del Barrio Disney", vuelvo a traer a este foro otra investigación relacionada con el género y la diferente representación de hombres y mujeres. En esta ocasión os presentó una investigación publicada en 2007 por Jeroen Jansz y Raynel G. Martis sobre la representación de personajes femeninos en la que, hoy en día, se ha convertido en una de las mayores industrias del entretenimiento: los videojuegos.

Estudios previos ya habían analizado la presencia de estereotipos de género en los personajes de estos juegos, encontrando que los hombres ocupaban posiciones dominantes y las mujeres posiciones sumisas dentro de su historia narrativa. Por ejemplo, en cualquier videojuego de Mario Bross (creo que con la excepción de MarioKart), el enamorado fontanero debe rescatar a la princesa Peach de las manos del malvado Bowser. Sin embargo, el estudio que aquí os presento analizó la aparición de personajes femeninos que contrastaban con los estereotipos de género tradicionales al transmitir mayor competencia y dureza, ocupando posiciones más dominantes. El principal de estos personajes fue, como no, Lara Croft que en 1996 desembarcó en el imaginario colectivo a través de Tomb Raider (para algunos de vosotros este personaje tendrá la cara de Angelina Jolie en su adaptación cinematográfica).

Jansz y Martis (2007) analizaron una docena de videojuegos seleccionados por su popularidad (ventas), la diversidad de género y razas entre sus personajes, su naturaleza narrativa (que narrara alguna historia) y que estuvieran disponibles en las principales consolas (en aquellos años para Playstation 2 y XBox). El objetivo era conocer si en los videojuegos seleccionados (que incluían Charlies's Angels, Final Fantasy X, Silent Hill3, Splinter Cell y Tomb Raider, entre otros), los personajes femeninos tenían una posición más poderosa y prominente que en juegos de años anteriores, lo que vendría a confirmar la existencia de lo que llamaron "Lara phenomenon", a saber, la presencia de personajes femeninos fuertes, poco dóciles y sumisos, ocupando roles antes asignados a los hombres. En su análisis tuvieron en cuenta el número de personajes masculinos y femeninos, la posición o rol ocupado (héroe, villano, ayudante y princesa) y su apariencia física. 
¿Qué encontraron? En todos los juegos analizados hay un mayor número de personajes masculinos que femeninos aunque el número de personajes femeninos era mayor que los años previos. No encontraron ningún personaje femenino sumiso lo que confirma la tendencia del fenómeno Lara por el que las féminas eran más fuertes y dominantes en el juego. En muchos de estos videojuegos son las mujeres quienes salvan a los hombres por lo que desempeñaban el rol de héroes. Sin embargo, si que parecen existir estereotipos de género robustos en relación a la apariencia física: los hombres son todavía representados como "hipermusculados" (envidia mala la mía), mientras que la mujer se representa de forma muy sexual con grandes pechos, prominentes culos y vestidos que no ocultan nada, lo que también refleja que el principal target comercial de estos videojuegos fueran los hombres.

El estudio tiene diversas limitaciones, como una escasa selección de videojuegos (12 no es demasiado representativo de la oferta incluso cuando hablamos del año 2007), o que sólo analizaron los personajes más visibles que ocupaban posiciones de liderazgo dentro del juego. En cualquier caso, a pesar de presentar una imagen hipersexualizada de las mujeres, me parece interesante que se ofrezca una representación de la mujer dentro de posiciones más poderosas, aunque estemos hablando de mundos virtuales. Quedaría por ver si este fenómeno Lara sigue todavía presente en los videojuegos más recientes. ¿Qué os parece?

El estudio: Jansz, J. & Martis, R.G. (2007). The Lara phenomenon: powerful female characters in video games. Sex Roles, 56, 141-148.

10 de diciembre de 2013

El bullying y sus mitos


El próximo 16 de Diciembre he sido invitado a la semana cultural de Villamayor de Santiago (Provincia de Cuenca) para dar una conferencia sobre los mitos en torno al bullying (acoso escolar, maltrato entre iguales). La verdad es que la invitación me hace ilusión y me pone nervioso a partes iguales pero después de más de 8 años dedicados a la investigación de este fenómeno de agresividad interpersonal creo que algo podré aportar sobre el tema. Aprovecho este espacio para dar las gracias a quien me ha invitado, sobre todo por confiar en mí. Espero no decepcionarle y también espero no aburrir demasiado al público.

Dado que sobre el bullying ya se ha dicho mucho me he planteado abordarlo desde una perspectiva distinta recogiendo todos los mitos que durante estos años he podido escuchar. La idea es plantear dichos mitos a los asistentes a la conferencia y desmontarlos con sus aportaciones. Os dejo aquí algunos de esas ideas preconcebidas sobre el bullying (sin desmontar) y os pido que añadáis creencias que vosotros mismos tengáis sobre esta conducta agresiva sean o no sean mitos. Ya os contaré cómo va todo. Gracias. 

1) El bullying es algo propio de los centros educativos estadounidenses, en España no podemos hablar de bullying

2) El bullying ha aumentado a nivel mundial durante los últimos años.

3) El bullying no es una conducta "adaptativa", útil para quien lo utiliza. 

4) La prevalencia del bullying es mayor en los centros de titularidad pública.

5) Las víctimas de bullying han hecho algo para provocar la agresión, en algunos casos la merecen.

6) Los agresores escolares provienen de contextos problemáticas, con familias en las que se socializa a sus miembros en la agresión.

7) Los agresores escolares son impulsivos y son rechazados dentro de su grupos de iguales. 

8) El bullying no tendría lugar si los maestros y profesores estuvieran más atentos. 

9) El bullying es mayoritariamente un problema de chicos. 

10) El agresor desconoce cómo se siente la víctima de su agresiones (no poseen lo que se conoce como teoría de la mente)

11) Las víctimas de bullying lo son porque son más débiles físicamente que su agresor.

12) El bullying es un fenómeno interpersonal que sólo implica al agresor y la víctima.

13) El bullying fortalece a las víctimas. 


8 de diciembre de 2013

Relatos de autor: En la hierba alta


En los últimos meses están apareciendo diferentes relatos en torno a lo sobrenatural escritos por Stephen King junto a otros autores vinculados al género como Stewart O’Nan (Un rostro en la multitud, 2013) o el hijo de King, Joe Hill (En la hierba alta, 2013). Dichos relatos, aparecidos primero en algunas revistas como Esquire, están siendo publicados en formato digital por el sello RHM Flash de Random Mondadori, en lo que entiendo es una estrategia comercial para generar dinero con documentos que en otros formatos, dada su brevedad, no podrían ser publicados a no ser que se hiciera dentro de un libro de relatos.  Estos relatos tienen un bajo coste para el lector (1,89€) aunque alto si consideramos su extensión. Esta forma de publicación parece aprovechar la tendencia creada por Amazon con la publicación de textos de autores desconocidos, en muchas ocasiones con baja calidad literaria le duela a quien le duela (y os lo dice un lector que ha comprado varios de estos y ya no lo volverá a hacer), a precios muy bajos que van subiendo a medida que el número de ventas también se eleva. Sin embargo, RHM Flash publica relatos de autores que saben tienen tirón comercial y que los freaks como yo nos lanzaremos a comprar aunque después pensemos que ni siquiera valían esa cantidad de dinero. Pero quién es fan de Stephen King lo es incluso de las pésimas adaptaciones cinematográficas que tienen algunas de sus novelas. Por cierto que la adaptación de la fantástica Carrie, que contó con el buen hacer de Brian de Palma, vuelve a tener estos días un remake que, como no, habrá que ir a ver aunque sólo sea por disfrutar de Julianne Moore en el papel de la madre ultra católica de esa preciosa criatura que es Carrie.

Pues a lo que iba. No me he podido resistir a esos dos relatos que os comentaba al principio. Sobre el primero no comentaré mucho. Flojo, muy flojo, tanto que ya casi no recuerdo nada. Sin embargo, me costará olvidarme de En la hierba alta. Razones: tener unas imágenes muy potentes, algo cruentas que difícilmente podrán borrarse de mi mente y, también, porque me produce cierto morbo literario que padre e hijo se hayan sentado juntos para escribir una historia, aunque el relato es más propio del padre que del hijo. Un hijo que está ganándose un puesto propio en el ámbito literario (tuvo que escribir bajo pseudónimo para alejar la presión de ese padre que siempre será omnipotente) por derecho propio con dos de sus novelas (El traje del muerto, 2007 y Cuernos, 2010), ambas publicadas en España por Summa Editorial. La última novela es sin duda la mejor, para mí claro, y contará con una adaptación cinematográfica en el que Daniel Radcliffe (nuestro querido Harry Potter) será su protagonista, si es que la película ve la luz (porque se rodó hace tiempo).

Ahora bien, ¿de qué nos habla En la hierba alta? Poco puedo contar si destripar el relato. Sólo adelantaros la premisa por si queréis leerlo. La historia nos presenta a dos hermanos que, viajando por la carretera, escuchan los gritos de un niño pidiendo auxilio. Los gritos provienen de un pequeño prado junto a una iglesia donde la hierba es muy alta y el niño parece haberse perdido y no poder salir. La pesadilla comienzan cuando los dos hermanos se adentran en la hierba que parece tomar provecho de otra de nuestras cualidades como humanos: la conducta de ayuda. Como siempre, son muchas más las preguntas que plantea al lector que las respuestas que éste encuentra. Pero no importa, tenemos la imaginación (aunque yo les pediría una precuela del relato). No obstante, en el relato hay aspectos en los que el lector puede recrearse como la relación de los dos hermanos, algo dependiente (aunque bien podrían ser amigos) o aquellos otros personajes que ya estaban en la hierba. Y sobre todo ello planea la posibilidad de que esa hierba sea una metáfora de lo perdidos que a veces estamos y lo difícil que nos resulta encontrar el camino incluso cuando por encima de la hierba estamos viendo hacia dónde deberíamos dirigirnos. Y es que la literatura de terror también es literatura en mayúsculas y nos permite hacernos grandes preguntas. Todo depende de ti, lector. Ahora, por qué no, a leer.  

5 de diciembre de 2013

El rumbo de tus pasos


Señor, cuando desee comenzar el proceso de borrado selectivo pulse el botón verde- decía una voz a través de un altavoz.

Él escuchaba la voz pero no le prestaba atención. En su mente trataba de organizar las razones que le habían llevado a contratar el servicio de borrado emocional.

Señor, cuando desee comenzar el proceso de borrado selectivo, por favor, pulse el botón verde- continuaba diciendo la voz del altavoz

Le parecía que la voz se volvía cada vez más insistente, pero su mano no se movía hacia aquel parpadeo verde.

Señor, ¿se encuentra bien? ¿desea continuar con el procedimiento?- preguntó la voz.

No sabía qué contestar. Tampoco sabía qué hacer. Al principio pensó que aquel borrado le permitiría vivir más tranquilo, pasar página más rápido. Sin embargo ahora no estaba seguro.

Señor, ¿quiere tomar algo más de tiempo para pensárselo?- preguntó la voz con un tono conciliador.

De pronto por su mente pasó la frase de aquella canción que también formaba parte de los recuerdos que ahora quería borrar: "hoy yo me beso y me lamo las heridas que me dejas, me son queridas quizás porque marcan tu recuerdo". Alejó su mano del botón verde y la posó sobre su pierda derecha.

Discúlpeme, he cambiado de idea ya no quiero realizar el borrado- dijo él.

¿Está seguro? Ya sabe que no se realizan devoluciones. Podrá hacer uso del procedimiento en el futuro si cambia de idea-le comunicó la voz.

No. Lo que quiero es utilizarlo ahora pero para borrar mis recuerdos sobre este procedimiento y sobre mi petición de borrado emocional- contestó él.

Está bien. Reconfigurando el proceso. Cambios realizados. Señor, cuando desee comenzar el proceso de borrado selectivo pulse el botón verde- volvió a añadir la voz.

Y finalmente dirigió su dedo índice hacia aquella luz parpadeante.



3 de diciembre de 2013

Cruising in the park



Como ya sabéis el término inglés "cruising" hace referencia a la búsqueda de sexo en lugares públicos como parques, playas, bosques, etc. Normalmente esta práctica es atribuida a hombres que tienen sexo con otros hombres. En contexto anglosajón se agrupa a estos hombres dentro de la categoría "MSM" (Men who have sex with men). Pues bien, al utilizar esta categoría tan general corremos el riesgo de simplificar la diversidad de relaciones, identidades y comportamientos de los hombres que participan en el cruising. A esta conclusión llega Stefano Ramello en su estudio "Discovering multiple identities among Italian non-heterosexual men in a cruising context" publicado en la revista Psychological Studies.
Ramello entrevistó a 57 hombres que hacían cruising para tener sexo con otros hombres en un parque de una ciudad del Norte de Italia.  En sus entrevistas encontró que no todos los hombres se definían a uno mismo como "gay" u "homosexual" sino que la identidad sexual entre los "cruisers" podían organizarse en 6 tipologías 

Tipología I: Homosexual. Los hombres en esta categoría se diferencian de los heterosexuales en su actividad sexual pero no necesitan conectar emocionalmente con otros hombres. No muestra interés por el mundo gay ni desean relacionarse con personas con los mismos deseos sexuales ya que entienden su sexualidad como algo privado que no quieren discutir abiertamente. 

Tipología II: Gay. En este caso ocultar los deseos sexuales hacia otros hombres o es una opción y supone tener una vida social pública con otros gays e implicarse de alguna manera con la comunidad gay. Su sexualidad forma parte de su identidad social y no la esconden.

Tipología III: Queer. Se diferencian de los gays en que no sólo se unen a organizaciones que lucha por los derechos de los homosexuales sino que, desde ellas, tratan de reinventar y cambiar las instituciones y participan de actividades para visibilizar la estigmatización en ambiente no homosexuales. Su sexualidad no es sólo vista como una variación de la norma sino como una posibilidad de agitar las nociones de la normalidad. 

Tipología IV: Armarizados (Closeted). Hombres que tratan de eludir, evitar o que mienten sobre su sexualidad porque temen la desaprobación social, lo que también les lleva a mantener relaciones con mujeres para ofrecer una imagen de heterosexualidad. 

Tipología V: "Normal". Aquellos que no se identifican social, personal y políticamente como gays, homosexuales o queer, aunque tienen sexo con otros hombres de forma frecuente. Entienden la homosexualidad como algo negativo y evitan su etiqueta porque no desean ser considerados anormales. Disocian su conducta sexual de su identidad personal y no sienten culpa por su actividad, se conciben como cualquier otra persona pero no homosexuales. 

Tipología VI: Paralelo. Para estos hombres la vida es una combinación de diferentes conductas. Durante el día van al trabajo, pasan tiempo con sus amigos o están con la familia. Durante la noche se acercan a un lado oculto de sus vidas y buscan a otros hombres en parques, bares, etc. Consideran está última faceta de su vida como una realidad paralela, sólo sexo, que no puede ser mezclada con su vida cotidiana porque les hace sentir mal. 

El resultado de todo ello viene a decirnos que no existe una identidad sexual y social gay homogénea. Hay múltiples modos de ser homosexual. Cada persona define su propia identidad y gestiona su sexualidad de la forma en que crea menores problemas en su vida social y evita, en la medida de lo posible, la disonancia cognitiva que su conducta le puede ocasionar. Entendiendo por disonancia cognitiva el posible malestar derivado de las contradicciones entre lo que pensamos y mostramos públicamente con nuestro comportamiento real. Y esto lo hacemos todos, heterosexuales, homosexuales, bisexuales....no hay más que pasarse por la red. Al fin y al cabo, esas no son más que etiquetas sociales que cada uno adaptamos a nuestra vida sexual ya sea en parques, aviones o en nuestras casas. 

1 de diciembre de 2013

Tras la puerta roja


Cuando era pequeño tenía miedo de lo que se ocultaba tras aquella puerta roja. Los gritos suplicantes que escuchaba cuando su padre la atravesaba le hacían llorar. Sin embargo, hoy es él quien atraviesa aquella puerta ahora oxidada. Los gritos de hoy suenan igual que los del pasado pero él ya no llora, ni siquiera les presta atención, ha aprendido a ser duro y ha continuado con aquella costumbre familiar. Ante su presencia los prisioneros tratan de buscar una salida que no existe, pero ya no se defienden. La privación de libertad los ha vuelto sumisos, dóciles ante su carcelero. Al menos uno de ellos desaparece cada semana y los que desaparecen son reemplazados sistemáticamente aprendiendo pronto que es inútil oponer resistencia.

El elegido patalea un poco, se queja, pero finalmente se resigna cuando es conducido fuera de aquella habitación. En el exterior es sujetado contra una mesa. Su verdugo, mecánicamente, le propina fuertes golpes en la nuca. A veces los golpes son suficientes para matarlo, otras veces los deja inconscientes. Después les clava en el cuello la navaja que lleva en el bolsillo y el verdugo nota como la piel opone resistencia al paso del filo. Él ya sabe que fuerza aplicar para desgarrar la garganta, llegar al pecho y terminar en el estomago. La sangre caliente baña su mano y le salpica la cara y la camisa. No muestra ninguna emoción. No hay asco ni dolor. En ocasiones sonríe pero no sabemos si se debe a que disfruta matando o a que otro pensamiento recorre su mente. Puede que esté pensando en cómo descuartizar el cuerpo, en cómo minimizarlo para hacerlo más manejable. Pero lo que de verdad hoy le preocupa es si a su invitado le gustará lo que va a prepararle para cenar. 

29 de noviembre de 2013

Sesiones de cineclub: Hannah Arendt



Por fin el miércoles pasado pude ver la película que la directora alemana Magarethe von Trotta dedica a la figura de la filósofa judía de origen alemán Hannah Arendt. Hoy mismo, una alumna que también acudió a la cita del cineclub me ha preguntado si Hannah Arendt existió realmente. Lo cierto es que no me ha extrañado su pregunta. Cuando tengo ocasión reivindico que no tenemos por qué saberlo todo igual que no es necesario tener una actitud sobre cualquier objeto social (ahí entran también las personas) y, además, no hay nada malo en decir "no lo sé". Y digo que no me ha sorprendido su pregunta porque hasta hace poco más de un año yo tampoco sabía nada de una pensadora tan importante, probablemente porque ninguno de mis maestros y profesores leyera algo escrito por ella. En mi caso, un compañero me recomendó su sesudo aunque certero (en mi opinión) "Eichmann en Jerusalén", un relato sobre la figura de Aldof Eichmann (Teniente Coronel de las SS que llevó a cabo la solución final en Polonia) y su juicio en Israel una vez que los servicios secretos israelís lo capturaran en Buenos Aires. 
La película mencionada recupera parte de la vida de Hannah Arendt pero se centra principalmente en el momento en que escribe los polémicos artículos para el New Yorker sobre el juicio de Eichmann que posteriormente serían publicados en el libro mencionado. Artículos polémicos en su momento que, como nos muestra el relato cinematográfico, provocó su ostracismo en determinados círculos familiares y académicos. Muchos amigos y compañeros dieron la espalda a Hannah e incluso el propio servicio secreto israelí la amenazó. No cedió a la presiones y continuó publicando sus ideas. 
¿Por qué fueron polémicos sus artículos? Porque, aunque nunca quitó responsabilidad a los crímenes cometidos por Eichmann, no lo describió como un antisemita sino como un burócrata que, primero, llevado por la obediencia a las órdenes de sus superiores y, después, por su creencia de que formaba parte de algo histórico, de algo grande, participó en el holocausto judío. Eichmann decía Arendt no es la representación del mal, no es el demonio que todos creemos que se oculta tras cualquier acto de maldad sino que fue un producto de su tiempo. El problema de Eichmann, según Arendt, es que se olvidó de la principal cualidad humana: la capacidad de pensar. Y cuando cualquier individuo deja de pensar sobre las consecuencias de sus actos puede convertirse en un asesino. A este fenómeno le puso el nombre de "la banalidad de mal" refiriéndose a que todos nosotros, ante las circunstancias oportunas, podemos ejercer un daño en el que nunca antes hubiéramos pensado. El psicólogo social, Philip Zimbardo, habla de algo parecido cuando escribe sobre el efecto Lucifer señalando que en determinadas situaciones podemos convertirnos en torturadores o en sumisos prisioneros. Y además, no sólo somos malos cuando hacemos algo dañino sino también cuando no actuamos dando a los demás la impresión de que lo que se están haciendo no está mal. En este sentido Hannah Arendt pone de manifiesto que el número de judíos muertos durante la guerra hubiera sido menor si algunos de los dirigentes de la asociaciones judías, para salvar su propia vida, no hubieran facilitado a los nazis las listas con los nombres de las congregaciones judías, lo que contribuyó a su deportación. La película, algo lenta al principio, expone de forma clara todas estas ideas recuperando imágenes reales del juicio de Eichmann. Memorable la escena final en la que Arendt defiende sus ideas ante un auditorio rebosante de estudiantes (que la amaban) y compañeros que querían que dejará sus funciones docentes. Perdió muchas cosas por reflexionar e investigar pero salió victoriosa y sus ideas hoy todavía son perfectamente válidas. 
Sobre todo esto he hablado con la estudiante que me ha preguntado por su existencia para que así pueda construir una primera actitud en torno a su figura porque es algo que yo hubiera agradecido en su momento. Y lo dicho, aunque no tenemos que saber de todo, es bueno conocer para poder participar de la vida social y discutir sobre algunos temas, en definitiva, seguir demostrando esa cualidad de la que hablaba Hannah Arendt y que nos hace humanos, la capacidad de pensar. 

27 de noviembre de 2013

Princesas del Barrio Disney


Mientras espero y desespero ante la página web de Sex Roles (una de las mejores revistas científicas sobre investigación de género en psicología), su respuesta sobre un artículo que envié allá por el 17 de Julio del presente año, he visto que uno de los artículos más leídos es la investigación de England, Descartes y Collier-Meek (investigadoras estadounidenses) sobre los roles de género trasmitidos por las princesas Disney, desde Blancanieves (1937) hasta Tiana y el Sapo (2009). Podríamos cuestionarnos la relevancia de analizar qué imagen(es) se transmiten a través de las princesas Disney. Sin embargo, si tenemos en cuenta que existen más de 25.000 productos relacionados con ellas y que sus ventas supusieron en 2008 (según datos en el mismo artículo) unos ingresos de 4$ billones para la industria fundada por Walt Disney, su análisis parece algo más que relevante, suponiendo además que algún tipo de influencia tendrán sobre el imaginario femenino de niños y niñas. Y es que Disney con su planificada estrategia comercial va rescatando sistemáticamente sus clásicas princesas que aparecen y desaparecen del mercado cada cierto tiempo amplificando así su influencia sobre generaciones pasadas y presentes. 
Y bien, ¿qué nos dice el estudio? Muchas de las conclusiones ya podéis imaginarlas pero es necesario que alguien lo estudie sistemáticamente para que podamos afirmar nuestras impresiones. Bien, a lo que vamos. Entre sus resultados encuentran que las películas producidas en los años 30 y 50 (Blancanieves, Cenicienta, La bella durmiente) eran más tradicionales que su propuestas algo más recientes (Bella y Bestia, La Sirenita, Mulan, Pocahontas, Aladdin o Tiana y el Sapo). Estas últimas princesas presentan más características consideradas tradicionalmente como masculinas, siendo más fuertes, asertivas, independientes y valientes. Es decir, Disney ha avanzado algo en la descripción de sus princesas aunque estas características siempre son ensombrecidas por el final de la película en la que siempre se representa una resolución tradicional cuando la princesa gana el amor del príncipe.

Niños y niñas terminan viendo que lo habitual es que príncipe y princesa se enamoren. A veces lo hacen rápidamente (Blancanieves, La Bella durmiente), otras contra multitud de dificultades (Bella y Bestia, Mulan, Tiana y el Sapo). Y de ambas formas (rápidamente y contra todas las dificultades) como en la Cenicienta, La Sirenita, Aladin y Pocahontas). Para muestra un botón. En Aladdin el romance se produce en tan sólo 2 días, y en Pocahontas solo transcurre un día (aún cuando los personajes no hablaban el mismo idioma). Bella se enamora de un ser que la victimizaba. Sólo en Mulan y en Tiana y el Sapo el romance se produce después de que interactuen más tiempo. Parece que en eso Disney ha cambiado algo. Sin embargo, todas las parejas son heterosexuales y ninguna queda soltera. Bueno, Pocahontas sí, pero porque él se marcha y ella decide quedarse con la familia a la que debe cuidar en lugar de lanzarse a la aventura con su amor. 
Conclusión: aunque algo ha cambiado la relación de Disney con el género, todavía sigue existiendo una idealización de la figura femenina en un sentido tradicional. Ahora bien, a pesar del cambio sólo tenemos que pasarnos por una tienda Disney para ver que el merchandising la mayoría de las veces se olvida de sus princesas más trasgresoras como Mulan o Pocahontas, siendo mucho más accesibles las figuras, objetos y vestidos de aquellas otras más tradicionales como Blancanieves, Cenicienta o La bella durmiente. 

Y ahora llega Angelina Jolie como Maléfica, que no es princesa pero nos dará ese otro contrapunto de la mujer como sibilina, sútil y mala, muy mala, lo cual también es otro estereotipo. 




Artículo referenciado: England, D.E., Descartes, L., & Collier-Meek, M.A. (2011). Gender role portrayal and the disney princesse. Sex Roles, 64, 555-567. 

25 de noviembre de 2013

Atando cabos

Una gran parte de los eventos en los que nos vemos involucrados no son predecibles y ello nos provoca un conflicto cognitivo interno que tratamos de resolver dando sentido a lo que nos ocurre. Se trata de una necesidad psicológica por la que tratamos de hallar la respuesta a una pregunta muy sencilla: ¿por qué? Para ello utilizamos el sentido común, lo que Heider (1958) definió como psicología ingenua de la acción. Se trata del proceso  por el que recogemos información y tratamos de inferir qué ha podido provocar un determinado evento. 
De este modo, si un día encontramos que nuestro mejor amigo está serio y se comporta de forma diferente con nosotros, trataremos de conocer qué ha podido ocurrir para que se comporte de esa manera. Podríamos preguntar directamente a nuestro amigo y obtener una respuesta pero si no nos ofrecen información clara o la razón dada no nos convence seguiremos indagando, insistiendo en lo que le ocurre guiados por la curiosidad, la  necesidad de claridad cognitiva o el miedo a la incertidumbre. Y para ello extraemos conclusiones a través de premisas previas: lo que conocemos de nuestro amigo, su conducta con otras personas y también su conducta hacia nosotros en distintas situaciones. Funcionamos, por tanto, como pequeños científicos que analizan la información social aunque guiados por el sentido común y no por el método experimental. 
¿Erramos? Por supuesto. El sentido común es lo que tiene, pero a no ser que otra persona o el propio actor (nuestro amigo) nos ofrezca una explicación más convincente, tenderemos a quedarnos con nuestra propia opinión ya que, aunque pueda ser ingenua, ha partido de una preocupación personal. El problema viene cuando tendemos a poner la responsabilidad de esta situación en un único actor y olvidamos que en las relaciones, sean del índole que sean, dos es el resultado de la suma de uno más uno.
Por último, aunque lo guardo para otro día, no podemos olvidar la responsabilidad del ambiente (y ahí entran los otros). Si nos olvidamos del contexto donde cualquier suceso tiene lugar, estaríamos cometiendo lo que se conoce como error fundamental. Y de hecho, erramos mucho a nivel fundamental. 

24 de noviembre de 2013

Domingos de cine: Blue Jasmine


Es curioso que cuando estamos pasando por un determinado estado o hemos empezado a fijarnos en algo aparecen a nuestro alrededor estímulos que nos recuerdan dicho estado o ese algo. Por ejemplo, estoy pensando en comprarme una vespa roja y desde el momento de mi decisión no dejo de ver vespas rojas (no es mi caso que conste). En realidad no se trata de una conspiración cósmica por la que el mundo entero trata de recordarnos qué nos ocurre o hacernos conscientes de que todos tenemos los mismos gustos. Se trata de un simple proceso atencional por el que nuestro estado actual nos hace estar más pendientes de estímulos, situaciones o hechos que nos recuerdan constantemente nuestra situación o ese nuevo gusto que estamos cultivando. Pues algunos diálogos de Blue Jasmine me han provocado esta sensación. Pero vayamos a la película.
Woody Allen vuelve a hacer lo que mejor se le da: arremeter contra el postureo de las clases altas estadounidenses y lo hace con un tema de actualidad, la corrupción, el blanqueo de dinero y los jetas de toda la vida. Una especie de caso Nóos que recomiendo encarecidamente por algunos de sus diálogos pero sobre todo por Cate Blanchett. Ella demuestra que es un animal cinematográfico que lo mismo te hace de elfa que de una desequilibrada que habla sola cuando recuerda el calvario de su relación y con ella la ruptura de sus expectativas. Y mira que lo pasa mal y se lo hace pasar mal a otros. ¿Qué queréis que os diga? Yo la entiendo e iría a sentarme con ella para que me contara lo que quisiera igual que me sentaría con nuestra infanta y le diría: Cristina, háblame al oído. 
Debo reconocer que con esta película me he reconciliado un poco con Woody Allen que tras "Midnight en París" y "A Roma con amor" me tenía algo más que despistado. Sin embargo, la película no me ha reconciliado, todo lo contrario, con mi amigo @elpaseante que sigue creyendo que no quiero ir al cine con él. Desde aquí se lo digo de nuevo: @elpaseante llévame al cine y lo dejo todo. 

23 de noviembre de 2013

Cupido informático


Aunque el estado actual por el que atravieso no es el mejor momento para ser objetivo en torno la búsqueda y mantenimiento de las parejas, trataré de ser honesto. Han llamado mi atención los datos que en la revista Quo del mes de noviembre muestra a sus lectores sobre las webs para encontrar pareja. Su volumen de negocio alcanza los 40 millones de euros anuales en España y unos 1200 millones de euros en todo el mundo.
Tal cantidad, no me negaréis, convierte a este negocio en un interesante objeto de deseo. De hecho, en todas las webs de citas han reclutado a psicólogos y expertos en comunicación para elaborar los algoritmos a través de los que construyen las cibernéticas fechas de Cupido. El negocio los necesita. Según algunos de estos portales, el elixir del amor actual debe llevar a la satisfacción y la estabilidad. Sí, amigos y amigas, han descubierto la pólvora.
Deberíamos cuestionar que la satisfacción y la estabilidad vengan de la mano de una pareja. Algunos pensaréis que aquí viene el amargado a vendernos que la soledad es buena. No, la soledad no es nada buena (aunque hay momentos en que uno la necesite). Necesitamos del apoyo social de los otros pero este apoyo no tiene porque provenir de una pareja. No vivimos en una película de Disney.
¿Por qué? Aquí es donde quería llegar. Nos hemos olvidado de un elemento fundamental que para bien o para mal influye sobre el algoritmo del amor: la novedad. Somos hijos de nuestro tiempo y, desgraciadamente, se nos ha educado en la necesidad de contar con nuevos estímulos con los que saciar nuestros deseos. Igual que necesitamos comprar nueva ropa para sentirnos monos, también podemos sentir la necesidad de arroparnos por nuevos cuerpos y este hecho puede romper nuestra satisfacción y estabilidad (en algunos casos, también construirla como ahora veremos).
Me gustaría conocer las cifras de negocio de aplicaciones dirigidas al público homosexual como grindr, bender, growl, u4bear, etc. Ahí no se venden elixires de amor, en la mayoría de los casos se facilita la novedad, algo que me parece de lo más legítimo. Y cuidado no por ello creo que en el mundo gay no pueda haber parejas donde exista estabilidad y satisfacción. Todo dependerá del acuerdo(s) generado(s) como pareja, porque no olvidemos que las relaciones no dejan de ser una construcción social y somos nosotros quienes acordamos, para bien o para mal, a qué nos referimos con dicho concepto. No creo que tengamos que educarnos en el conformismo y abandonar el hedonismo. Lo que trato de decir es que no siempre podemos tenerlo todo y, a veces, es necesario elegir aunque podamos equivocarnos. También es cierto que cada estación tiene sus meses. En cualquier caso, yo seguiré dándome de hostias con Cupido siempre que se cruce en mi camino, online u offline. 

22 de noviembre de 2013

Pánico al amanecer


Prestad atención al aullido del dingo 
alerta y extraño. Es momento de partir porque 
anuncia la muerte de un ganadero
desde la penumbra de los matorrales.


"Pánico al Almanecer" es una novela para disfrutar de un sólo trago. Un relato sobre la autodestrucción de un maestro al que una noche no le acompaña la suerte. Kenneth Cook recrea una atmósfera asfixiante donde el calor y la arena del desierto australiano son perceptibles para el lector y de la que su protagonista, John Grant, es incapaz de huir y en la que la tensión aumenta con el número de páginas que dejas atrás. 

Seix Barral edita, por primera vez en España, este clásico de la literatura australiana que, en apenas 188 páginas, te hará entender que incluso las decisiones que una vez creímos malas son una forma de cordura de las que tomar ventaja. 


Reseña del editor: John Grant es un joven profesor de un pueblo de la Australia interior. De camino a Sydney, donde debe tomar un avión hacia unas merecidas vacaciones, Grant se detiene en Bundanyabba, una tórrida y polvorienta localidad minera en la que todo el mundo se aburre. Después de dejar la maleta en el hotel, se dirige a tomar una cerveza. Pero Grant no sabe que en realidad se dirige al infierno de su propia destrucción.

21 de noviembre de 2013

Huir


En esta ocasión sus padres se habían esmerado más que en ninguna otra ocasión. Encontró su vieja manta dentro de la caja donde su madre guardaba el vestido de novia. Pensó que si sus padres volvían a descubrir que había recuperado la manta que le acompañó durante sus primeros años de vida, terminarían tirándola al contenedor. De hecho, en más de una ocasión había visitado, a escondidas, el contenedor frente a su casa. 

Tenía 8 años y no era capaz de entender por qué, de pronto, sus padres decidieron que ya era hora de cortar aquel lazo con su infancia. Suponía que dicha decisión estaba relacionada con aquellas pequeñas crisis que sucedían cuando no encontraba su manta antes de ir a dormir. Era más que probable que lo ocurrido durante aquel último viaje a Barcelona, suspendido a los dos días de esta allí, tuviera algo que ver. Fueron tantos los gritos y lamentos, y también las quejas de los otros huéspedes del hotel, que regresaron a casa apresurados, avergonzados. 

¡Ya eres mayor para dormir agarrado a esa manta!-sentenciaban sus padres. Pero él no entendía sus reacciones ante su deseo de conservarla. Les había tratado de explicar que era una manta mágica, que le proporcionaba seguridad, consuelo, tranquilidad. Y además, con ella podía volar. ¡Mamá! ¡Papá!, con ella puedo volar-gritaba mientras recorría el pasillo imitando a Superman. Pensaba que si sus padres no la habían tirado al contenedor era porque en el fondo sabían que la manta tenía poderes. Pero para evitar que eso pudiera llegar a ocurrir lo mejor sería huir con ella a algún otro sitio.

Salió de la habitación de sus padres con mucho cuidado para que no le oyeran. Pasó por delante del salón donde sus padres parecían ensimismados mirando una de sus viejas películas en blanco y negro. Abrió la puerta sin hacer ruido y con su manta atada al cuello se dirigió hacia la azotea del edificio. 

20 de noviembre de 2013

!Extra¡ ¡Extra! ...regresan las radiografías frente a la ventana


¿Hola? ¿Hay alguien ahí? Supongo que no. Eráis pocos y es normal que ya no quede nadie. Han pasado casi tres años desde mi despedida y vuelvo a abrir esta ventana sin previo aviso. ¿Para qué vuelvo? La verdad es que hasta yo mismo me lo pregunto. Quizás porque algunos de mis escasos lectores me lo pidieron durante estos años, quizás porque necesito el blog como interconector con los otros, quizás porque tengo tanto escrito en mis cuadernos que no sé dónde almacenarlo, quizás... La verdad es que ninguna de esas razones me lleva a escribir de nuevo. La causa, si es que la hay, tiene una vertiente más egoísta: la terapéutica. Escribir me viene bien para elaborar mis pensamientos y dar orden y sentido a mis preocupaciones. Escribir me calma. Escribir me proporciona respuestas. Y para eso estoy aquí...para mostrar, para denunciar, para interpelar, para cuestionar(me). En definitiva, ganas de escribir, ganas de hablar, como el manicura Cigala de Eduardo Mendicutti.