6 de julio de 2014

Facebook y el error de predicción afectiva



Está claro que las redes sociales llegaron para quedarse en nuestras vidas. Y éstas, nuestras vidas, lógicamente se ven influenciadas por su uso. Las utilizamos para conocer gente, para informarnos sobre la realidad, o para conocer opiniones sobre diversos productos sobre los que posteriormente adoptaremos una serie de decisiones. Esta claro, por tanto, que influyen sobre nuestra conducta pero también sobre nuestro estado de ánimo, porque promueven emociones positivas y, también, negativas. Su influencia ha hecho que durante los últimos años la investigación sobre cómo las redes sociales nos influyen/afectan hayan crecido considerablemente dando lugar a nuevas revistas científicas dedicadas a recoger información sobre el papel de Internet en nuestras conductas en contextos online y offline. Computers in human behavior o Cyberpsyhcology, behavior and social networking, son ejemplos de estas revistas

La pasada semana algunos de nuestro telediarios se hacían eco de un estudio en el que se demostraba que la vida que mostramos en Facebook o Instagram no es tan feliz como aparentamos pero si que tiene efectos sobre quien la observa ya que pueden sentir alegría por nuestros "estados" pero a la vez sentir que su vida no es tan plena, divertida o rica como la que aquellos a quienes siguen en la red. No he podido conseguir dicha investigación porque algunos de nuestros medios de comunicación no acostumbrar a citar la fuente exacta, aunque entiendo que se referían al siguiente estudio de la Universidad de Stanford (http://goo.gl/ZDWaUk) y que tenéis descrito en otros blogs (http://goo.gl/vmjNNH). 

En mi caso os voy a hablar del estudio de Sagioglou y Greitemeyer (2014) sobre las consecuencias emocionales del uso de Facebook. Estos investigadores austriacos analizan el hecho de que aunque Facebook nos permite cubrir ciertas necesidades básicas como la necesidad de conectar socialmente, y alivia estados como el aburrimiento y la soledad, también produce una disminución de nuestra felicidad. En su estudio quieren constatar si esta disminución del estado de ánimo es real y si es así, por qué seguimos usándolo. Para dar respuesta a estas cuestiones realizaron 3 estudios con múltiples usuarios de Facebook. En el primer estudio examinaron la relación entre el tiempo invertido en Facebook y el estado emocional. Encontraron que cuánto más tiempo se pasaba en Facebook peor era el estado de ánimo de quienes lo utilizaban. En el segundo estudio, quería saber si el uso de Facebook era lo que empeoraba el estado de ánimo o si era un mal estado de ánimo previo el que exacerbaba el uso de Facebook. Encontraron que era el uso de Facebook el que alteraba nuestra estado de ánimo, haciéndolo disminuir. Algo sorprendente si consideramos la popularidad de esta red social. Entonces, ¿por qué seguimos utilizándolo?

Los autores del estudio hipotetizaron que es posible que cometamos lo que se conoce como "error de predicción afectiva" (affective forecasting error). Este error consiste en que anticipamos (predecimos) que una determinada actividad nos reportará buenos beneficios, por ejemplo, haciéndonos sentir mejor. Esta anticipación hace que nos comprometamos y la llevemos a cabo (a veces con gran intensidad dados los resultados esperados). Un ejemplo podemos encontrarlo en las conductas de venganza. La gente con deseos de venganza no analiza que después de hacerlo se sentirá peor. Todo lo contrario, creo que se sentirá mejor y por eso lo hace. En el caso del uso de Facebook, el tercer estudio encontró esta misma relación. Aunque es posible que sepamos (por otras ocasiones) que su uso no mejorará nuestro estado de ánimo, seguimos anticipando que sí lo hará y lo usamos buscando este resultado. Después nos damos cuenta de que no es así e incluso valoramos esta actividad como poco significativa lo cuál hace que nos sintamos peor tras malgastar nuestro tiempo en la red. 

El estudio concluye que a pesar de que muchos de los usuarios de Facebook consideran su actividad en la red como poco valiosa para su vida, algo que incluso hace disminuir su estado de ánimo, siguen utilizándolo porque esperan que les haga sentir bien. Yo me pregunto, ¿debemos hacérnoslo mirar?


Referencia: Sagioglou, C., & Greitemeyer, T. (2014). Facebook’s emotional consequences: Why Facebook causes a decrease in mood and why people still use it.Computers in Human Behavior35, 359-363.

2 comentarios:

Verónica Martínez dijo...

Muy interesante y magnífico post!!!
Deberíamos hacernoslo mirar. Aún cuando no nos reporta buenos beneficios,sentimientos o emociones seguimos utilizando...Mira que somos masocas.Cuantas cosas nos explica dicho error.

Cristina dijo...

Siempre interesante, te lea desde donde te lea.
Esto podría ser sólo el preámbulo de algún futuro estudio de esos que planteamos en nuestros cafeses.
Por cierto, mi estado de ánimo está mejorando estos días y, casualmente, mi uso de las redes ha disminuido notablemente.
Definitivamente sí, nos lo tenemos que hacer mirar.