27 de mayo de 2014

El Síndrome del Príncipe de Asturias


[Aviso de que todo lo que figura a continuación es una ficción, o no. En cualquier caso me voy a patentarlo no sea que luego se comience a tratar]

El Síndrome del Príncipe de Asturias es una afectación a nivel interpersonal por la que la persona se convierte en el novio ideal, la persona adecuada para una relación estable, con la peculiaridad de que esta consideración no deriva de la potencial pareja sino de su madre, raras veces también, de la hermana quien al principio sí pero luego no. En definitiva, las personas con este síndrome son el yerno que toda suegra desea tener, ese Príncipe de Asturias que todas quisieran tener en el salón, pero provocan una atracción sexual en la potencial pareja que disminuye exponencialmente a medida que aumenta la simpatía de la, también, potencial suegra. 

Criterios para el diagnóstico del Síndrome del Príncipe de Asturias (la persona deberá cumplir al menos 3 de los siguientes criterios):

A. En situaciones sociales las personas con este síndrome son regularmente agasajadas con cumplidos no relativos al físico, más bien hacia cualidades personales que pueden estar vinculadas a la forma de ser o a su capacidad para el trabajo que desarrollan. 

B. En relación al criterio anterior, las personas con este síndrome es típico que sean definidos como "buenos", "generosos", "buenas personas". Es típico escuchar: "Llegó el bueno de X y vimos la luz".

C. Su nivel de follabilidad es reducido, lo que viene marcado por frases del tipo: "contigo se puede hablar de cualquier cosa", "aunque no me acueste contigo seguro que llegamos a entendernos mejor que aquellos con los que me acuesto".

D. Si la persona que sufre el síndrome es homosexual es probable que tenga más éxito con las chicas que con los chicos.

E. Si el atractivo físico de la persona con el síndrome es destacado en alguna ocasión, es una amiga o la potencial suegra quien lo ha hecho.

F. La relación con la potencial suegra o, habiendo tenido suerte,  la actual suegra es cercana. Ella le echará de menos mucho más que la pareja en caso de ruptura. 

G. En los periodos en que (milagrosamente) estas personas han tenido pareja, ésta o la suegra han dicho "tu eres la mejor elección". La pareja luego podrá añadir: "pero..."

Para poder diagnosticar el síndrome, la duración de estos síntomas en los menores de 18 años debe haber sido de al menos un periodo de un año sin haber tenido una relación, 2 años en caso de ser mayor de 18 años. Podrán también diagnosticarse diferentes grados: Grave, Muy grave, Super grave. 

Ahora podéis añadir más síntomas para el síndrome. 




4 comentarios:

Verónica Martínez dijo...

Ahora mismo no se si reirme por tu imaginación o matarte por todo lo que con lleva el Síndrome de Asturias...Y anda que no nos hemos reído veces con tu ocurrencia.Ya sabes lo que opino del tema pero aún así sólo decirte que no hay más ciego que el que no quiere ver.

Raúl Navarro dijo...

Verónica, el síndrome es un hecho.

Have a good day.

Cristina dijo...

Jajajaja, ay mi principito, me parto!!!
Habría varios aspectos que añadir a estos criterios diagnósticos "a lo DSM-IV" (ya el V), pero eso ya lo trabajaremos con un café.
En todo caso, lo que está claro es que para su tratamiento el ingrediente fundamental es el sentido del humor, sobre todo si es irónico e inteligente, y observo que éste se va aplicando con éxito.
Tú ves patentando la denominación y el diagnóstico, por si acaso.
PD: otra cosa, te repito una frase que oí hace poco: "las suegras nunca ayudan", a lo que yo añado: "las cuñadas tampoco". Y añado otra más: "hay príncipes que se enamoran de la rana equivocada, ésa que cuanto más besas, más se convierte en sapo"

Raúl Navarro dijo...

Ayy amiga. Estoy trabajando en el humor porque ya sabes que tiendo al dramatismo y la melancolía. Ya te contaré mis últimas aventuras con ese café. Estoy contigo, como siempre, en lo que señalas sobre suegras y cuñadas. Tenemos que crear nuestro propio manual diagnóstico para las relaciones aunque no sé yo si habrá hoja de ruta. Besos.