3 de enero de 2014

La necesidad de formar parte de algo


Comenzado el año con algún que otro traspiés, lo mejor es volver a la rutina y en mi caso la rutina me lleva de nuevo a la investigación. Entre los estudios que he revisado estos días me ha llamado la atención la investigación titulada: "An exploration of the reasons why adolescents engage in traditional and cyber bullying" que en 2011, Courtney Wilton y Marilyn A. Campbell publicaron en Journal of Educational Sciences & Psychology. En su estudio preguntaron a adolescentes australianos entre los 12 y los 17 años, identificados como agresores en contexto escolar y en el ciberespacio, por qué agredían a otros chicos y chicas. Entre los agresores dentro del bullying tradicional, las razones más importantes fueron "conseguir algo que querían de los otros" y "hacer reír a la gente". Quienes eran agresores en el ciberespacio la razón más mencionada fue que "Internet nos permite ser otra persona". Los agresores señalaron que en la red podían disociarse de su yo real al sentirse en el anonimato y aparecer como intocables, lo que podría contribuir a su deshinibición a la hora de agredir. Por último, los agresores implicados tanto en el bullying tradicional como en el cyberbullying respondían mayoritariamente que la conducta agresiva les permitía conseguir la atención de los otros y que les hacía sentir bien.

Estos resultados son  importantes, en primer lugar, porque permiten conocer las motivaciones tras el bullying a través de la voz de quien lo ejerce y, en segundo lugar, porque muestra la naturaleza social e instrumental de este fenómeno. Algunos de estos agresores desean conseguir la atención de los otros o hacerles reír, es decir, desean formar parte de un grupo, ser aceptados y encajar socialmente en dicho grupo. No se trata, al menos de forma exclusiva, de una necesidad individual (aunque algunos dicen sentirse bien), ni de problemas conductuales. Podemos afirmar que, al menos a corto plazo, la agresión es una conducta "adaptativa" para quien la ejerce ya que le permite conseguir sus objetivos, aunque estas relaciones sean a la larga negativas. Otros investigadores, además, han mostrado que algunos de los agresores escolares tiene un buen estatus social dentro del grupo/clase y otros estudiantes desean tener el mismo estatus o ser aceptados por estos "líderes". Si se quiere prevenir este tipo de conductas es necesario, por tanto, considerar la naturaleza intergrupal del fenómeno y la necesidad que subyace en muchos casos: la necesidad de formar parte de algo, relacionarnos con los demás, integrarnos en algún grupo, aunque lo hagamos de manera equivocada. No podemos ni debemos olvidar que, al fin y al cabo, somos seres sociales.

2 comentarios:

Verónica Martínez dijo...

Esta claro que no todo vale para conseguir lo que queremos .Pero si la necesidad de formar parte de algo conlleva este tipo de comportamientos para de esta manera llamar la atención y formar parte de un grupo.Resulta muy triste que no se faciliten las estrategias adecuadas para conseguir los mismos fines. Sin que nadie salga perjudicado....Pero la cuestión es quien y como se debe hacer.
Me parece muy interesante cuando pones los post de investigaciones.Ya que son temas que de otra manera no llegarían a nosotros.

Raúl Navarro dijo...

Gracias por tu comentario Verónica. Me alegro de que te guste.